sábado, 4 de septiembre de 2010

Mayor movilidad de ciertos microorganismos por culpa del cambio climático global

(NC&T) Louis Pasteur demostró en 1861 que los microbios pueden moverse por el aire, pero sólo recientemente se descubrió que bacterias, hongos y virus pueden recorrer miles de kilómetros atrapados en partículas de polvo. Las imágenes satelitales muestran nubes de partículas de polvo de esa clase con tamaños parecidos al de la propia Península Ibérica.


Por primera vez, el equipo internacional del proyecto Ecosensor ha analizado estos microorganismos viajeros usando técnicas de biología molecular. Además de identificar las especies, los investigadores han descubierto que esos microorganismos colonizan lagos en zonas de montaña a gran altitud, como por ejemplo en Sierra Nevada y los Pirineos. También han averiguado que el fenómeno está aumentando por culpa del cambio climático global.

La "emigración" de estos microorganismos atrapados en el polvo africano es más intensa en primavera y en verano, y a veces hay picos migratorios diez veces mayores que los valores normales. Esto se debe, según alertan los investigadores, a la sequía que ha afligido a la región del Sahel durante los últimos treinta años, una sequía propiciada por el cambio climático.

Un factor agravante adicional es la pérdida de cobertura vegetal en África, impulsada en buena parte por cambios en las prácticas de cultivo.





Nube de polvo vista por satélite y equipo de investigación.
Se ha calculado que entre 60 y 200 millones de toneladas de polvo se elevan del Sahara cada año. Ese polvo es un material rico en nitrógeno, fósforo y hierro, con un importante papel en el crecimiento del plancton marino, e incluso en la fertilización de bosques tropicales.

El proyecto Ecosensor agrupa a biólogos y físicos atmosféricos de diversos países, bajo la dirección de Isabel Reche, de la Universidad de Granada, y Emilio O. Casamayor, del Centro de Estudios Avanzados de Blanes. Las técnicas de biología molecular que estos investigadores usan les permiten detectar casi todos los organismos presentes en una muestra dada, en contraste con métodos anteriores.

Los resultados de la investigación indican, entre otras cosas, que en lagos de Sierra Nevada y los Pirineos hay microorganismos que los científicos también han encontrado en los suelos de Mauritania.

El aumento de la carga de polvo en ecosistemas esencialmente prístinos, como es el caso de los lagos de alta montaña, tiene importantes repercusiones para los ecosistemas locales, porque este polvo lleva nutrientes que fertilizan los lagos y alteran sus comunidades microbianas. Algunos de estos cambios tienen efectos dañinos. Es indudable, por tanto, que el polvo puede estar dañando la flora y la fauna de algunos ecosistemas. Los corales caribeños, por ejemplo, están sufriendo un declive debido en parte al exceso de deposición de polvo.

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